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El medio amigo [ATU-893: The Unreliable Friends]

Lugar / Place Bustantigu (Allande) ASTURIAS.
Informante / Narrator Prudencio López, 75 años.
Recopilador / Compiler Jesús Suárez López (1997).
Correspondencias literarias / Old Literature Variants Tamariz, Novela del medio amigo en Novelas en verso, pp. 217-219; Pedro Alfonso, Disciplina clericalis, 1; Castigos y documentos, cap. XXXVI, p. 157; Zifar, pp. 81-84; Don Juan Manuel, Conde Lucanor, 48; Sánchez de Vercial, Libro de los ejemplos, 18; Espéculo de los legos, 49; Esopo, Fábulas colectas, 1.
Fuente / Source Jesús Suárez López, Cuentos del Siglo de Oro en la tradición oral de Asturias (Gijón: Museo del Pueblo de Asturias, 1998), nº 39.1.
Cuento / Tale Una vez era un padre y un hijo. Y, claro, el hijo viniera de pol mundo y traía cuartos. Y, claro, siempre hay disputas entre padres y hijos, a veces, pues& eso. Y, claro, él, como traía dinero, convidaba a los vecinos, y esas cosas. Y, claro, queríanlo& ¡de lengua! Nu lo querían mucho, pero de lengua sí lo querían. Y, bueno, un buen día riñeron el padre y el fío. Y dijo el hijo que él [el padre] que nun tenía amigo ningún, y que él que los tenía todos. Y hicieron una prueba el padre y el fiyo, a ver quién tenía amigos y quién non. Y hiciéronse que mataran a un hombre en casa, que lo mataran, y había que enterralo que no era eso, era un pellejo de vino que tenían allí y una buena función pal que fose enterrar el cadáver aquel. Conque bueno, con la misma, pues vei el fío a buscar a los amigos dél, a ver si venían a ayuda-y a enterrar al muerto. Claro, vei uno y díjo-y al fulano aquel que él que iba si fuera outra cousa, pero aquello que non. Claro, vei a outro, lo mismo:

¡Ay Dios, si fuera outra cousa&!, pero eso& ¡Ay Dios, qué va! ¡Non, deso nada!

Y así todos. Conque llegó pa casa y& claro, díxo-y al padre que no encontrara ningún. Diz el padre:

Vas de mi parte y llamas a Fulano, Citano y Mangano.

Él tenía tres solos, tenía tres amigos solos. El otro teníalos todos pero él tenía ná más que tres. ¡Ay Dios, aquellos que oyen aquello&! Llegan allí y, hala, a ver ónde taba pa llevalo, pa enterralo. Y el amo, pues bastante& taba de broma, decía él:

No hay prisa. Las cosas bien hechas nun requieren prisa ninguna. Hay que ir despacio sin prisa ninguna.

Quedáronse outro poco quietos. De allí a un poquitín volvió otro repente:

¡Venga, ho! ¡A ver si vamos o no!

Bueno, el outro seguía con la misma cousa.

Home, las cousas& tal. ¿Qué prisa hay? Ya iremos.

Conque ya polo último, Fulano ya se mosqueóu y enseguida ya se toreóu:

¡Venga, y a ver si vamos o dejamos ya de una vez!

Y entonces vei loutro y levantóse y abriú la habitación:

¡El muerto ta aquí!

Y era un pellejo de vino que había allí. Taban haciendo una buena comida allí ¡pa los amigos! Si los que eran amigos del outro, que se faían amigos, supieran deso, llenábase-y la casa de amigos. Pero, amigo, había que tragar primero lo outro. ¡Primeramente había que purgar!