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El pandero de piel de piojo [ATU-857: The Louse-Skin]

Lugar / Place Pigüeces (Somiedo) ASTURIAS.
Informante / Narrator Celestina Colado Fernández, 76 años.
Recopilador / Compiler Jesús Suárez López y José Manuel Pedrosa (1996).
Correspondencias literarias / Old Literature Variants
Fuente / Source Jesús Suárez López, Folklore de Somiedo. Leyendas, cuentos, tradiciones. (Gijón-Somiedo: Red de Museos Etnográficos de Asturias-Ayuntamiento de Somiedo, 2003), nº 213.
Cuento / Tale Era un rey que tenía un cribu ¿sabéis lo que es un cribu?, es como para limpiar el trigo, que tiene un hondo de ahujeros y eso* , entonces el cribu era laro de abrojo, la madera de abrojo, yal hondo de piel de piojo. Y tenían que acertar de qué era el cribu, y el que no acertaba pues matábalos el rey a todos, y el que acertaba casábase con la hijal rey. Había uno muy ruín mozo, feo, díjole al padre:

Voy yo a ver.

Bueno, pues anda díjole el padre, aunque aciertes ¿aú te va querer la hija del rey?

Bueno&, voy pallá.

Iba pol camino pensando, y encontró uno arrancando un roble muy grande, muy grande.

Huy, ¿ya tú llevas eso al hombro?

Sí, sí, no me cuesta nada llevalo.

¿Qué te pagan por llevar eso?

Tanto.

Ven comigo ya págote yo más.

Bueno, más allá encontró uno que taba apuntando con una escopeta a una montaña.

¿Tú qué haces ahí?

Toi matando las moscas todas que pasan por aquella montaña.

¿Qué te pagan?

Ná, es tanto.

Pues vente comigo, ya págote yo más.

Más allá encontró uno tumbado en el campo, así& escuchando.

¿Qué haces tú ahí, ho?

Ecuchando las hierbas nacer.

¿Qué te pagan?

Tanto.

Pues vente comigo.

Hala, pues iba con él. Después encontranun outro asoplando por una nariz haciendo dos molinos moler.

¡Coño! ¿Y qué te pagan?

Tanto.

Pues vente comigo tamién.

Hala, todos con él. Más allá encontranon uno con los pies ataos.

Oi, ¿tú como andas con esos pies ataos?

¡Home, si me los sueltan esaparezu*!

Corría mucho, demasiáu. Entonces, bueno, hala. Más allá encontranon uno col sombrero así algo caláu. Dice:

¿Qué haces, ho?

Es que toi adando fresco al campo, ya si calo mucho hiela, da unas heladas muy fuertes.

Bueno, hala, ya llevaba unos cuantos. Llegaron allí ya él miróu el cribu, ya era él lamo de todos, miróu el cribu y nada, nun sabía nada lo que era. Andaban todos, unos por un láu otros por outro, a ver, pesquisando a ver pa saber lo que era el cribu. Y el que oía las hierbas nacer oíu a la reina decir al rey:

Pues da que hacer este cribu ¿eh?, ya cosa tan fácil& el aro de abrojo y el hondo de piel de piojo.

Ya oíulo el de las hierbas nacer.

Anda díjole él, ya se yo de qué es el cribu. Tú vete pallí y míralo y pálpalo&

Bueno, fue y tuvo mirándolo y apalpando el aro y qué se you& Y dice:

El aro de abrojo y el hondo de piel de piojo.

Y díjole el rey:

¿Cómo lo sabes tú?

Porque conozco la madera, ya la piel igual.

Hija ya hay uno que& ya tal y qué sé yo.

Vino y dice:

¡Ay, padre, yo ése no lo quiero! Es muy feo, muy ruín mozo, ¡qué va, hombre!

Bueno, pues tienes que ir buscar una jarra de augua a una fuente lejos, y tienes que venir antes de una vieja. Va ir una vieja a buscar outra jarra daugua, [y tienes que] traerme la jarra antes de la vieja, si no perdéis.

Bueno, marchó el de las patas atadas, y cogió la jarra, ya venía ya y encontró la vieja:

¡Ay, hombre!, nun corras tanto, nun corras tanto, nun hay prisa& qué sé yo.

Y entonces él asentóse ya quedóse dormido, ya ella ya lo hizo pa que eso& entós al quedase dormido& col cigarrillo na boca& Ay, Dios, ven la vieja y basculóu la jarra dél pa la della, ya dio la vuelta.

¡Ay que tamos perdidos! Mira, ya viene ahí la vieja con la jarra. ¡Mira al de las moscas mira a ver si lo ves, hombre!, mira a ver si lo ves, que tú vías las moscas pasar por aquella montaña, y las matabas, mira a ver si lo ves.

Está en tal sitio acostao, durmiendo, con el cigarrillo na boca.

¡Mira a ver!

Tiróule un tiro ya tiróule el cigarrillo. Emprende la carrera a la fuente ya pasóu la vieja. [Dice ella:]

¡Ay, hombre!, ¿cómo corres tanto?, qué sé you&

Ya el llegó a llevar la jarra de agua.

¡Ay, esto es algo [im]posible, eh! ¿Cómo vamos hacer?

La hija que nada, nun lo quería.

No, no, es igual que ganen, que no.

Conque bueno, vamos a metelos en un garaje ahí, que tenga el piso de hierro, y vamos poner la califacción fuerte, pa quemalos.

Metiéronlos pallí ya empezó a la medianoche a ponese los hierros encarnaos&

¡Ay, aquí nos achicharramos, hombre! Tú que decías que con el sombrero caláu, tal&, ¡cala ese sombrero, hombre, apaga este fuego!

Empezó a calal sombrero, y dice:

¡Huy, para, no cales tanto, ya tenemos frío!

Pola mañana fue el rey a ver si taban todos achicharraos.

¿Cómo han pasao la noche, cómo han pasao la noche?

Muy bien. De primeras un pouco calor, pero después frío.

¿Frío?

Sí, sí.

Esto& hay que tomar determín de echalos de aquí. ¿Qué quieren ustedes?

Dizle la hija:

Traigales&, déales dinero, que se marchen.

¿Cuánto quieren ustedes?

Dizle él:

Lo que lleve este hombre el del roble.

Púnsole, venga&, y ponele, hasta que terminó el tesoro que tenía, y pidió a otros países, empeñóuse en dos países.

¡Anden, marchen, porque yo ya no puedo más, eh!

Marcharon, ya& empezaron ellos a decir al rey, hombre a quedar sin nada y enriba empeñaos con esos países y eso. Hay que formar un ejército ya ir por ellos a matalos. Eso no pué ser, nun pué ser de ninguna manera.

Ya sienten venir de caballerías y uno y otro& Ya diz él al de las narices:

Tú, que con una nariz hacías a los molinos moler& ¡asopla polas dos hombre!

¡Ay, iban los caballos todos unos por riba doutros, los soldaos y todo& y caían árboles pol río, salíase el río del sou cauce, polas carreteras&! Nun fueron pa pasar, dieron la vuelta. Y fue cuando después& antes nun se pagaba la contribución de las fincas ni eso, y el rey al vese tan mal fue cuando puso las contribuciones a los labradores ya todo eso, pa poder salir de la quema. Ya fue cuando pusieron los impuestos a los grandes comercios y todo eso. De ahí viene eso.